LA ENFERMEDAD NEUMOCÓCICA ES UNA DE LAS PRINCIPALES CAUSAS DE MORTALIDAD INFANTIL EN EL MUNDO

Este tipo de infecciones afecta a niños de corta edad, ya que su sistema inmunológico no está preparado para hacer frente a estas enfermedades.
 

La meningitis neumocócica es la más grave de todos los tipos de meningitis, tanto por las secuelas que deja en el paciente, (sordera, hidrocefalia, retraso psicomotor y déficits neurológicos), como por su alta tasa de mortalidad. La asistencia a guarderías y centros de educación infantil multiplican por cuatro las probabilidades de contraer este tipo de enfermedades.

Las enfermedades neumocócicas son una de las principales causas de mortalidad infantil en el mundo. "Estas enfermedades afectan principalmente a niños de corta edad, debido a que su sistema inmunológico no está lo suficientemente desarrollado para hacer frente a estas enfermedades", afirma el doctor Juan Casado, Jefe del Servicio de Cuidados Intensivos Pediátrica del Hospital Niño Jesús de Madrid.


La enfermedad neumocócica define al grupo de infecciones producidas por el neumococo (Streptococcus pneumoniae). Normalmente, esta bacteria se aloja en la nariz y la garganta y, con frecuencia, a través de las vías respiratorias, llega a la sangre, causando diferentes tipos de enfermedad invasora: bacteriemia y septicemia (infección de la sangre) y meningitis (infección de las meninges que recubren el cerebro y la médula espinal). "La meningitis neumocócica es la segunda causa de meningitis bacteriana en España y su evolución es la más rápida y grave de todas las meningitis, tanto por su complejo tratamiento y diagnóstico, como por las secuelas que deja en los pacientes, y la alta tasa de mortalidad que presenta en la infancia", asegura este especialista.

Cuando el neumococo pasa desde la nasofaringe a las vías respiratorias, provoca neumonía (infección de los pulmones), que ocasionalmente puede complicarse con derrame pleural. Por otra parte, el neumococo es el responsable de la mitad de las otitis medias agudas bacterianas (infección del oído medio) y sinusitis (infección de los senos nasales y paranasales). "Aunque la otitis no es una enfermedad muy grave", continúa el doctor Casado, "sí es muy frecuente que los niños la padezcan varias veces durante la infancia, produciendo, a veces, fiebre alta y fuertes dolores en el oído, así como, infección en el hueso temporal".


SÍNTOMAS DE LA MENINGITIS NEUMOCÓCICA

La meningitis neumocócica presenta un cuadro con características fácilmente reconocibles, que se hacen evidentes a las pocas horas. Las manifestaciones más comunes son fiebre alta, convulsiones, vómitos "en escopetazo", dolor de cabeza intenso, trastornos motores o neurológicos, y sordera. También puede provocar somnolencia exagerada, confusión mental y, a veces, una erupción cutánea e incluso pequeñas hemorragias bajo la piel (petequias).

"Las meningitis neumocócicas más complicadas y graves de tratar son las que debutan con convulsiones y disminución del estado de conciencia. Hay dos tipos de infección en la sangre. Una es la bacteriemia oculta, más frecuente en los meses de invierno en niños de tres meses a tres años de edad que asisten a guarderías y que se manifiesta con fiebre por encima de 39º. La otra es la sepsis, que puede causar la muerte del paciente en pocas horas, debido al shock y a la bajada de presión arterial que se produce, y que ocasiona daños en órganos vitales, como el corazón, pulmón o riñón", explica el doctor Casado.
 

En el caso de los bebés, las manifestaciones de la enfermedad son menos evidentes y debe sospecharse si hay vómitos, falta de apetito, mal aspecto, respiración quejumbrosa y decaimiento, o bien, irritabilidad exagerada.

Para diagnosticar la neumonía neumocócica en el niño, en primer lugar se efectúan radiografías de tórax y análisis de sangre, mientras que ante sospecha de que un niño tiene meningitis, se analiza el líquido espinal (líquido cefalorraquídeo) extrayéndolo con una aguja (punción lumbar).
 
VÍAS DE CONTAGIO

"El neumococo se encuentra en personas aparentemente sanas que portan el germen en su nariz y garganta. Éstas por medio de las gotitas de saliva que se expulsan al toser o al hablar, contagian a otras que sí pueden desarrollan la enfermedad. Los niños menores de cinco años tienen más probabilidades de contraer la enfermedad porque su sistema inmunológico no ha madurado lo suficiente para hacer frente a estas enfermedades. Otro tanto sucede con aquellos que tienen algunas patologías de base, tales como procesos tumorales, diabétes, enfermedades crónicas de pulmón o riñón, así como con los pacientes inmunodeprimidos", afirma el doctor Casado.

Según los últimos estudios realizados, la asistencia a guarderías y centros de educación infantil multiplica por cuatro la probabilidad de que un niño contraiga una enfermedad neumocócica, debido a la facilidad de transimisión del gérmen de un niño a otro en estos centros, pues entre el 20 y el 60% de los niños en edad preescolar pueden ser portadores de neumococo.

Las medidas de prevención de la enfermedad neumocócica se resumen en mantener un buen estado de higiene bucal y personal; cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar; evitar el intercambio de saliva a través de chupetes, biberones, juguetes u otros utensilios que los niños se llevan a la boca; ventilar diariamente la ropa de cama y las habitaciones; mantener una temperatura corporal adecuada evitando enfriamientos y resfriados, y evitar permanecer en lugares hacinados y mal ventilados.


SECUELAS DE LA ENFERMEDAD NEUMOCÓCICA

Las secuelas de la enfermedad neumocócica en los niños dependen principalmente de la edad del paciente y de la cantidad de gérmenes que hayan invadido el sistema nervioso central. "La meningitis neumocócica es la más grave de las meningitis, ya que a uno de cada tres niños que ha padecido la enfermedad le quedan secuelas como hidrocefalia, retraso psicomotor o déficits neurológicos. En un 18% produce la muerte del paciente, concluye el doctor Casado.